viernes, 12 de agosto de 2011

Comprensión

Yo estoy aquí y tu allí. Te miro, tú me miras. te hablo y no me hablas. Me acerco a ti y te pregunto "¿Qué te pasa?" y no me contestas. Te miro a los ojos y veo el miedo reflejado en ellos.

Me acerco y pongo mi mano sobre tu frente. Cierro los ojos y te susurro al oído, "Lo pasaste mal en el pasado, ¿verdad? Yo también". Y entonces te retiras, das un paso atrás, con el corazón encogido. Me miras de nuevo, pero sigues sin hablarme. Yo te miro y te tiendo la mano, "No hay que dar pasos hacia atrás. Tienes que ir hacia delante, tienes que superar todo lo que se te interponga". Entonces sigues ahí, mirándome, sin la menor intención de acercarte a mí.

Pierdo la esperanza de que vuelvas, bajo el brazo y bajo la mirada.
Entonces escucho tus pasos. Vuelvo a mirarte y te acercas a mí con la cabeza agachada hasta que te paras en frente mía. Te abrazo y cierro de nuevo los ojos y te digo al oído:


"La gente me dirá que estoy loca por intentar hablarte y comprenderte, y más si eres un caballo"





"Al hermano de mi Hotelero: Hemos pasado poco tiempo juntos y no he llegado a conocerte bien. Puede que tu vida no fuese la mejor del mundo, pero de cierta manera me reconozco contigo. Desconfías, pero en el fondo eres muy cariñoso. Espero que allí donde estés te traten bien como yo te hubiese tratado el tiempo que hubieses estado conmigo. Pórtate bien..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario